El cielo estaba tranquilo,
la mar serena.
Los niños reían
las mujeres tejían
y hacían la cena.
De repente, silencio.
Se oye un sollozo,
es un niño que llora
por el silencio que trona.
Hay miedo en el aire.
No se sabe, se siente,
se huele, se toca,
como si una inmensa roca
oscureciera la mente.
¡Boom!
Ruido de trueno sacude la tierra
los graneros tiemblan, se vuelan las siembras
esto es un infierno.
Una a una caen las bombas
van matando sin cesar
es imposible pensar;
son una auténtica tromba
no dejan ni respirar.
¡Todos vamos a expirar!
Las bombas siguen cayendo,
estamos desesperados
y de repente...
Todo ha acabado.
Se oyen gritos,
sollozos contenidos,
pero sólo es el principio:
la guerra ha comenzado.
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